¿Cómo reducir el consumo de energía sin cambiar mis electrodomésticos?

Parece interesante ver cómo la tecnología ha avanzado para muchos beneficios, en especial, sobre un tema que a muchos nos concierne: El ahorro energético que conlleva al cuidado del bolsillo y del medio ambiente. Sin embargo, no todos tenemos la capacidad de salir a comprar el electrodoméstico que trae esta tecnología cuando salen al mercado.


Es por eso que hoy traemos algunas estrategias para hacer uso racional de la energía y reducir nuestros gastos en este servicio.

Cuando ya nuestro equipo está obsoleto, con problemas y que realmente se requiere de un cambio de máquina es cuando pensamos en adquirir uno nuevo. Mientras tanto, si tenemos uno en perfectas condiciones, no creemos necesario su reemplazo. Por eso analicemos las diferentes situaciones en las que podemos disminuir el consumo energético sin cambiar el producto.


Neveras

La nevera es un producto esencial en todo hogar y es uno de los electrodomésticos que más consume energía, pues están siempre en funcionamiento las 24 horas de cada día. Su constante uso aumenta, aún más, su consumo. Sin embargo, puedes hacer que éste sea más eficiente para ahorrar un poco los gastos de luz con las siguientes recomendaciones:


Muchas veces abrimos y cerramos innecesariamente la puerta del refrigerador o del congelador sin saber que, cada vez que hacemos esto, la nevera consume energía de más. Por eso, evita hacerlo constantemente y solo abre su puerta cuando sea necesario.


Puedes hacer un chequeo en tu mente, o si lo prefieres por escrito, para saber qué productos alimenticios necesitas sacar y lo hagas en un mismo momento y no una vez por cada alimento. Cerciórate de que la puerta también quede bien cerrada. También puedes colocar los productos en el mismo lugar para que, cuando los necesites sacar, no te demores en su búsqueda sino que ya sabes dónde encontrarlos.


Cocinar e ingresar los alimentos calientes en el refrigerador, provoca que la nevera haga un sobre esfuerzo energético al combatir el aumento de temperatura interior. Lo recomendable es dejarlo reposar hasta que éste se enfríe.


Actualmente, la mayoría de las personas poseen neveras no frost, un tipo de refrigerador moderno que no produce escarcha o, en otras palabras, que no se llena de hielo en su superficie. Sin embargo, hay quienes aún tienen de este tipo y es necesario que sepas que cada cierto periodo debes descongelarlo, pues la escarcha crea un aislamiento que puede acarrear un 20% extra de consumo eléctrico. Además, esto también evita que los alimentos que necesitan del congelador, no estén bien refrigerados.


Es necesario que establezcas una temperatura de enfriamiento estable según la cantidad de alimentos que contenga. No es necesario subir la capacidad de frío cuando hay poco suministro. Es bueno que, a la vez, organices el abastecimiento de la nevera correctamente, de tal forma que los alimentos que necesiten más frío se encuentren en la parte superior y los que necesiten menos frío, estén en la parte de abajo.


Hoy día ya encontramos neveras de tipo europeo donde el congelador se encuentra en la parte de abajo, lo que significa que el ambiente más frío se encuentra desde la parte de abajo hasta la parte de arriba, que termina siendo la menos fría.


Así como el polvo puede afectarnos y provocar alergias o perjudicar nuestro organismo, también puede afectar el funcionamiento de una máquina. En la parte trasera de la nevera se encuentra el sistema frigorífico que, en resumen, es el área de rejillas y tubos en forma de serpiente que habitualmente necesita ser limpiado del polvo para que no sobre cargue los condensadores y tenga un funcionamiento eficiente. El polvo aumenta el consumo de energía.


Puede parecer un poco extraño pero Samsung nos recomienda tener en cuenta dejar espacio suficiente a la derecha, a la izquierda, por arriba y por abajo del refrigerador. Esto se debe a que sus motores y tubos necesitan estar bien ventilados. Esto ayudará a reducir hasta un 15% de consumo de energía y, por ende, las facturas de la energía.


Si tienes una cocina pequeña, trata de ubicar tu aparato fuera de ella. La idea es alejarlo de los hornos, ventanas y toda área que resulta ser una fuente de calor.


Desconectar la nevera no ayudará de nada si quieres ahorrar energía, ya que una máquina siempre necesitará para su arranque inicial mucha potencia energética. Al hacer que todos los días la enciendas, consumirá mucho más que si la mantienes encendida. Pues cuando ella ya logra estabilizar su arranque se mantiene en un funcionamiento estable.


Lavadoras

Esta es una máquina muy útil en nuestros hogares. El consumo que produce en luz también es alto. Si ya tienes una lavadora puedes reducir la energía aplicando los siguientes consejos:


Establece horarios de lavadas. Esto es programar 1 o máximo 2 días a la semana para lavar tu ropa, de tal forma que el resto de días acumules toda la que utilices para que cuando vayas a limpiarla hagas una carga completa de lavado y puedas ahorrar no solo energía, sino también, agua.


Usa programas cortos. Muchas veces la ropa que usamos de diario sólo necesita lavarse para eliminar el sudor, olores o manchas pequeñas pero realmente no está sucia. Para lavar estas prendas no es necesario programarla en ciclos largos, sino que, con un periodo de 15, 30 o 45 minutos de lavada, es más que suficiente.


Tampoco es bueno que programes lavados de media carga cuando está llena la lavadora. No sería lógico porque podría no hacer bien el lavado y te llevaría a tener que lavar de nuevo, o agregarle un ciclo más.


La costa caribe colombiana es una región conocida por ser calurosa y ser un lugar donde el sol siempre resplandece con todo su furor. Aprovecha este clima para tender la ropa al sol en vez de usar la secadora (esto en el caso de que la tengas).


Si, por el contrario, el lugar donde te encuentras no tienen un ambiente en el que las prendas puedan secarse fácilmente, trata de utilizar más bien, el programa de centrifugado de la lavadora para que escurra bien la ropa.


Lo importante es evitar el constante uso de la secadora, que es una de las partes que más energía consume, y aprovechar el sol y/o el viento para extender al aire libre. Recuerda no dejar la ropa dentro de la lavadora por mucho tiempo puesto que, si lo dejas, la ropa se arrugará y dificultará más tarde su planchado, haciendo que también consumas más tiempo y luz tratando de quitar esas arrugas.


Las lavadoras tienen, dentro de su función, detectar si en la lavada aún la ropa contiene jabón. Es por eso que debes controlar la cantidad de detergente que agregas a cada lavada, para evitar que la máquina continúe lavando tratando de quitar el exceso de jabón. Lo que lograrías con esto es que, además de que se consume más energía, tus prendas pueden estar desgastándose por esas lavadas extensas.


Un mantenimiento periódico de la lavadora resultaría bueno para su funcionamiento, sobre todo si se trata de realizarle la limpieza al filtro. La suciedad puede hacer que la lavadora no funcione eficazmente y eso llevaría a pasarte cierta factura de cobro en términos generales.


Intenta utilizar las lavadas con agua caliente, si la ropa que lavarás está muy sucia y sobre todo contiene mucha grasa. Si no es así, utiliza el agua fría para que ahorres la energía que se consume al calentarla. Calentar el agua de la lavadora podría consumir entre el 80 y el 85% de energía, así que piénsalo bien.


Es importante no sólo ahorrar energía con el uso de la lavadora, sino también, un preciado y especial líquido: el agua. Por eso, rescata el agua con jabón o suavizante para reutilizarlo en otros tipos de lavado como pisos, baños, terrazas, automóviles, traperos, entre otras. Al hacer esto, no solo ahorras agua sino el jabón que utilizarías para ello.


Aires acondicionados

El aire acondicionado se ha convertido en el aliado de las ciudades calurosas. Pero, así como otros electrodomésticos más, este aparato está en la lista de los que más consumen energía. Pese a esto, puedes ayudar a que el producto trabaje mucho mejor y esa eficiencia te ayudaría a disminuir el consumo extra de energía.


Regula la temperatura del aparato para climatizar agradablemente. Si lo pones en temperatura muy baja, al punto de hacer extremado frío, no solo trabajará más la máquina, sino también, afectará a tu cuerpo y posiblemente tu salud.


Ayudar a que el aire acondicionado trabaje eficientemente hará que tampoco sea necesario bajarle tanto a la temperatura para que trabaje más, sino que sería un grado menos de potencia que le darías al funcionamiento.


Coloca cortinas en las ventanas que eviten que los rayos del sol entren al interior de la habitación. Hoy día existen cortinas que ayudan a aislar la luz del sol llamados Black out. Esto hará que el aire trabaje menos, al tratar de contrarrestar el fogaje o calor que hay en el lugar.


Cuando tengas tu aire acondicionado instalado, trata de mantener, en cuanto puedas, las puertas y ventanas bien cerradas, de tal manera que el polvo no tenga tantas entradas pues eso ocasionaría que el funcionamiento del aire también se vea afectado y no falta mencionar que enfriar un lugar con el ambiente sucio tampoco es que sea bueno para nuestra salud.


Es importante que tengas en cuenta estas recomendaciones, ya que, al ayudar a que el aire acondicionado trabaje eficientemente, ayudas a tu bolsillo para que no se esfuerce en consumir mucha más energía de lo normal.


Otras formas para reducir el consumo de energía.


Hay muchas acciones de nuestro día a día que influyen mucho en el consumo energético y no va tan relacionado a los electrodomésticos. A continuación te enseñaremos algunos tips para emplear un buen hábito, en nuestro hogar, que ayude a la reducción de derroche de luz:


Dejar conectado los aparatos eléctricos que no se están utilizando, genera cierto consumo de luz. Comienza a tomar por costumbre desconectar los aparatos eléctricos cada vez que terminas de usarlos, incluyendo el cargador del celular.


Si deseas ahorrar hasta un 80% de energía, utiliza focos o bombillas de bajo consumo. Una opción de este tipo de focos son las bombillas LED que transforman el 98% de la energía en luz y el 2% en calor.


No te olvides de apagar las luces cada vez que salgas de un ambiente de tu casa. Si no estás en una habitación, ¿para qué malgastar ese consumo de energía inútilmente?


En algunos hogares, la luz del día alcanza a iluminar los rincones de la casa. Aprovecha esa luz natural, en vez de encerrarte y utilizar la luz artificial. Si estás haciendo algo en una habitación de poca luz y puedes trasladarte a otro donde llega esta luz solar, no lo pienses y hazlo. Lo ideal es usar esa luz natural el tiempo que más puedas.


Si te has dado cuenta, para todos los electrodomésticos la limpieza es importante para la eficiencia de un equipo. En este caso, el polvo acumulado en los focos y las lámparas puede bloquear la luz. Límpialos periódicamente para que tampoco se sobrecarguen y tampoco afecte tu vista.


Este consejo se inclina más hacia tu bienestar e impresión pero también tiene que ver con la luz. Los colores claros promueven una mejor iluminación en un lugar. Pinta las paredes con este tipo de colores para que tu casa se ilumine más y no recurras a encender muchas más luces para obtener esa iluminación que deseas.

El consumo de las energías de origen fósil, es decir, de la que procede de la biomasa y que conlleva procesos de transformación hasta producir sustancias de gran contenido energético, originan problemas de agotamiento de reservas, dependencia energética, dificultad de abastecimiento y contaminación ambiental.


Asimismo, se agotan las energías no renovables, entre otras causas que suceden por el aumento del consumo de energía, provocando un gran impacto en el medio ambiente.

Ahorrar energía no sólo nos ayuda a no malgastar dinero, sino además, ayudamos a contrarrestar las consecuencias negativas que recaen sobre nuestro planeta.

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